Hay planes que suenan a cliché de postal turística y que, aun así, valen cada minuto. El atardecer en el Templo de Debod es justo eso. Un templo egipcio de verdad —con 2.200 años de antigüedad y traído piedra a piedra desde Egipto— plantado en pleno Madrid, con el Palacio Real y la Casa de Campo de fondo. Cuando el sol empieza a caer, el cielo se pone naranja y violeta, y el templo se refleja en el estanque. Es el momento en que todo el mundo saca el móvil y, por una vez, la foto sí hace justicia.
El truco para que no te lo arruine la multitud: cae como mínimo una hora antes para pillar buen sitio junto al agua, que es donde sale la postal. Es gratis, así que no hay excusa, pero ojo: la entrada es gratuita aunque se recomienda reservar con antelación, y abre de martes a domingo, cerrando todos los lunes. Si quieres entrar al interior, reserva antes en la web del Ayuntamiento porque las plazas vuelan. Metro Plaza de España y ya estás ahí.
¿Mi consejo de parche? Date antes una vuelta por las terrazas del Paseo de Pintor Rosales, que están al lado, y luego siéntate en el césped del Parque del Oeste a ver el show del cielo. Plan cero euros, cero estrés y máximo nivel. De los que te recuerdan por qué Madrid engancha.